Code Emiru


¿Cómo son tus días, por dentro?
August 1, 2012, 11:51 pm
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Ese lugar donde trabajas, en el que estás las horas de la vida: el sitio ó tu puesto no me importan. Quiero saber por qué sientes nostalgia, pasión, empeño…y si te atreves a soñar que satisfaces las añoranzas de tu corazón.

Los años que cargas, las canas de tu cabeza, tu experiencia, o tus ojos de lozanía: irrelevantes. Quiero saber si te arriesgarás a verte como un tonto por amar, por un sueño, por la exquisitez de estar vivo.

Quiero saber si puedes desilusionar a otro con tal de serte fiel a ti mismo; si puedes soportar las acusaciones y no traicionar tu esencia; si puedes ser enteramente merecedor de confianza.

Lo que te rodea me es intrascendente, sean sirvientes, muebles, socios, amigos, trofeos, mascotas. Yo quiero saber si has palpado la médula de tu propio dolor, si por ello tu corazón floreció o si la deslealtad te ha marchitado y llenado de miedo al punto que no hay regreso. Quiero saber si puedes sentarte con el dolor, mío o tuyo, y verlo a los ojos sin moverte para intentar esconderlo, desvanecerlo o arreglarlo.

Quiero saber si puedes danzar con la dicha, mía o tuya, si puedes bailar agrestemente y dejar que el éxtasis te llene hasta las puntas de los dedos de tus pies, sin advertir que hay que recordar las limitaciones.

Quiero saber si puedes ver belleza a diario. Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, mío o tuyo, y todavía decir sí.

No me interesa a quién conoces, o cómo llegaste hasta aquí. Quiero saber si te mantendrás firme en medio de la tormenta y no te acobardarás. Quiero saber qué te sostiene, por dentro, cuando todo lo demás se desquebraja.

Quiero saber si puedes estar solo contigo mismo, y si verdaderamente estás satisfecho con ese que te acompaña y te mira de frente en los momentos de vacuidad.

Quiero saber…



March 27, 2012, 12:28 pm
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Hace muchos años, cuando era pequeña y caprichosa, entré a una joyería con mi mamá. Recuerdo un anuncio en fondo azul y tipografía cursiva blanca, con una foto del océano, que promocionaba un dije con una perla dentro.

La experiencia era elegir el molusco (aunque no recuerdo específicamente cuál bivalvo) ahí mismo, y abrirlo en presencia, con jugos y todo. Luego, con toda ilusión se pedía un deseo y se colocaba la gema dentro del dije en forma de corazón. No era un muy buen diseño de joyería, pues la perlita bailaba dentro, y se abría con facilidad. Lo amé profundamente, y le escribí mil historias (en su mayoría aventuras de piratas en cuevas peligrosas de Cambodia y Kuala Lumpur).

Hermanos separados al nacer que se reunían por azar, ambos en la búsqueda de la afamada perla y sabiendo al instante– por los irrompibles lazos sanguíneos, claro– el vínculo que los unía. O la primera hija en una línea familiar de varones, que recibía la gema como herencia pasada por generaciones y, con ella, descubría que era parte clave en un misterio naval sin resolver.

No puedo apuntar el dedo en mi memoria al lugar ó momento preciso en que perdí ese dije, y tampoco sé por qué me ha venido a la mente hoy. Quisiera tenerlo aún. Pero me quedan las historias y el calorcito de saber que tuve mi propia Perla Perdida.



March 13, 2012, 6:36 pm
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Me dicen que si fuera yo más tenue, como un reflejo apenas perceptible de esta efervescencia, no le arrancarían tantas páginas a mi libro abierto. Que estaría más segura guardándome todo, con receloso bufido, para dejar leer sólo al más temerario de los guerreros que tenga la valentía suficiente para quebrar la barrera y “ganarse” mis letras como un trofeo. Pero yo no soy un premio, soy una persona. Un corazón llano, que late, que siente y que habla sin parar.

¿Cómo no dejar entrar el regocijo, la querencia y el algodón? ¿Para qué cerrarle las puertas a las cosas hermosas? No tiene sentido para mí.
Parece ser que hay una dosis correcta de información que debemos compartir con los demás, o me dicen que tal cosa existe. Aparentemente, cualquier cosa que hagamos que se salga de esta zona de confort no es aceptable; no es decente.

Si fuera yo más tenue, sería “decente”. No desazonaría a otros con mis actitudes inciviles, ni con mis lágrimas públicas o cánticos al aire. Dejaría entrar en mi mundo sólo a algunos elegidos, que tendrían que pasar por laberintos de pruebas para poder ir más allá de la trivialidad; reduciría entonces la probabilidad de aflicción a mi núcleo rojo, y nadie podría jamás leer en mis ojos el anhelo, la desesperanza o el entusiasmo.

Sin embargo, no puedo evitar preguntarme: ¿Para qué?

 

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Este año ha estado lleno de revelaciones y aprendizaje. En este poco tiempo del 2012, he encontrado tantas cosas perdidas en mí misma, que no lo puedo creer.

Encontré mis palabras escritas de nuevo, fluyendo vehementemente como si el río siempre hubiera estado ahí. La piedra gigante que impedía el paso de la corriente ya no está más y el chorrito del agua me resuena en los oídos todos los días, todo el tiempo, escribiendo en mi cabeza, armando oraciones bonitas nada más porque esa nube parece un pangolín.

 

Mi risa, mi voz, mis cuerdas de estruendo; el miedo y la vergüenza las habían opacado. Siempre temerosa de decir algo inoportuno, con miedo de incomodar a la gente, o de ser rechazada por la exposición de mi verdadera identidad. Como esos super héroes que se esconden para que el mundo no sepa quiénes son realmente, y viven en cuevas recónditas con mayordomos amables.

 

Estoy llegando a esa calma marina de aceptación del ser. Flotando suavemente hasta el fondo del mar, inmersa en todo lo que soy. Rodeada de pececitos amarillos, revoloteando a mi alrededor, felices de por fin recibir visita. Soy este océano lleno de corales vivos, de focas ondeantes y de oscuros abismos. Siempre una parte de nosotros sabe quiénes somos, pero nunca había sentido tanta quietud con el simple conocimiento: esto soy yo. Tanta certeza, tanta paz.

 

Hello, world, this is me.



December 31, 2011, 6:28 pm
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Ciclos comienzan y terminan todo el tiempo, a todas horas, y con cada nuevo inicio siempre se ilusiona el alma con pedir un deseo, o varios. Esa uva mágica de esperanza que parece darnos permiso (como si lo necesitáramos) para pedir algún sueño.

Hoy me doy el gusto de utilizar esas doce campanadas, si acaso por el exclusivo encanto del folclor de anhelo.

Deseo que tengas días de momentos lentos, que dejen un sabor cálido en tu memoria.

Deseo que cuando te enfrentes a una puerta cerrada, la abras. Y si, al intentarlo, te encuentras con un cerrojo inamovible, no olvides la famosa ventana.

Deseo que el camino que trotas te lleve a lugares maravillosos, y que cuando estires tu brazo para compartir la vereda, te tomen de la mano.

Deseo que cuando tengas ganas de cantar al mundo cualquier cosa, lo hagas con todo el pulmón de ave libre que tienes.

Deseo que, aunque cometas más errores de los que creías posibles, sepas que mi corazón no te abandona.

Deseo que esos destellos en tu espíritu se hagan palabras, y que puedas decirlas en voz alta y darle esperanza al mundo.

Deseo que cuando te sientas crepitar con alegría, sepas que no importa si nadie más lo siente: no lo tienes que esconder.

Deseo que cuando elijas en el cielo la estrella que has de seguir, te lleve siempre a donde quieras llegar.

Deseo que en esos días enrevesados, cuando todo parece ir en contra,  haya siempre un té caliente y brazos abiertos.

Deseo que tengas en todo momento la paciencia para la aceptación cuando ya el brío del estreno se ha ido.

Deseo que sepas que siempre hay alguien que te ama, y que desea las mismas cosas que tú.

Y deseo, también, que abras tu corazón a la posibilidad de la magia simple; pide un deseo y cree en él.



December 2, 2011, 3:41 am
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Panegírico (breve y críptico) a una Alaqueca de Sadoine.

El suave meneo de la tranquilidad nocturna, revuelto con esa pandereta cálida de tu recuerdo; un delicioso vaivén, casi imperceptible.

Aldehuela acogedora que es tu presencia, no me liberes nunca de tu inspiración perenne. En este mismo instante, tranquila y feliz, envío mi voz al aire; a entrelazar aplausos con las nubes y visitarte etéreamente. A escribirte canciones para beber con licor fuerte, y otras más trascendentes, adecuadas sólo para aquellos momentos tan íntimos en que se comparte la cordura.

Una mezcla de olor a tierra mojada con la tenue tibieza del té, me llevan a encontrar quietud y el tiempo se detiene aquí, admirándote de frente. Mis ojos no hallan lugar donde pararse a mirar y por eso mejor te hablan, si bien sea indescifrable o enteramente traslúcido.

Pudiera entrar en una enmarañada prosopografía (de esas que tanto me gustan, y que irremediablemente terminan delatándome); no obstante, hoy me encontento con robarte un cabello en sueños y entretejerlo con el mío en una trenza larga, larga.



October 28, 2011, 11:13 am
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Recuerdo aún esos tiempos lejanos en que escribía de tí todo el tiempo, y ocultaba nuestro futuro imaginado adentro de la semilla de una fruta. Me encantaba esa metáfora, y fantaseaba con el día en que compartiríamos su significado (es decir, yo lo confesaría), y sería sólo nuestra.

Hoy me sorprendí hablándote (no a aquél, sino a tí); creo que siempre he tenido esa particularidad. No sé si será la fascinación de la comodidad, o el anhelo (secreto) de compartir ipso facto, porque mi experiencia atolondrada me dice que no estarás más. Podría azuzarlo todo, así nomás, en brío arrebatado llevado por esto, o por ese inevitable efecto que me desafía…  …It’ll be the death of me!

Diría que es inútil pretender describirlo con palabras, pero esto de las malas metáforas es una ineludible necesidad mía. Me recuerdas a un bonche de pequeñas cornalinas, y el relajante castañeteo que producen al tocarse entre sí; se queda en tus oídos, retintineando. Y aquieta todo lo demás con su campanilleo rojo.

¿Hará estragos el fantasear que esta piedra de Santiago podría dulcificarlo todo? ¿Evocar esa fibra confitada, ese visual acariciador?

…Emi, novelera fantástica, qué gusto saber que sigues ahí.



July 15, 2011, 1:26 pm
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Amada amiga, te miro y no entiendo.

Si él te conociera como yo, te amaría.

Si te viera leer en las noches, si te oyera cantar en la ducha. Si notara la delicadeza con la que cocinas, el esmero que pones en las cosas simples. La mirada analítica cuando estás absorta en aprender algo nuevo; concentrada haciendo eso que haces mejor que nadie.

Si te viera soñar con un mundo mejor, si te viera luchar perseverante por ese sueño. Si en las mañanas pudiera verte en las horas modorras cuando te ves enmarañada, sabría que en esos momentos es cuando tienes tus mejores ideas.

Creando, bailando, riendo; él no lo ve. Se pierde de todo lo bello que pasa dentro de tí cuando ves esa película y lloras junto a la protagonista. No se imagina, ni por un instante, ese confort maravilloso que sientes al beber el primer trago de un té recién hecho.

Si conociera a la amiga que yo conozco, a la fiel incondicional, a la señorita carcajadas, a la dulce romántica, a la audaz imparable, a la devota hogareña, a la reflexiva intelectual; si se diera la oportunidad de conocerte, amiga mía, otra cosa sería.

¿Por qué no se dan la oportunidad de conocerte, de ver más allá de tu cuerpo curvilíneo y de tus ojos coquetos; más lejos, hasta tus pintorescas peculiaridades y tu fantasear titilante?

Amada amiga, te miro y te miro, y no entiendo.